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viernes, 6 de septiembre de 2013

El Estrés en la Niñez Afecta la Memoria a Corto Plazo en la Adultez

El estrés tiene un impacto negativo sobre la salud física y mental de un adulto. Los factores de estrés diarios son esperados y hasta anticipados (por ejemplo: correr para llegar al trabajo, tener demasiados quehaceres, etc.)
 

 
ALTO AL ESTRÉS

 
Después están los factores de estrés que cambian la vida (por ejemplo: la muerte de un ser querido, deudas, un niño enfermo). Estos últimos son más difíciles de llevar. El estrés agudo y constante es comúnmente visto y llevado como parte natural de la vida de un adulto, pero los niños también sienten estrés y tienen preocupaciones hasta cierta medida.
 
El estrés durante la niñez afecta negativamente la memoria a corto plazo en la adultez, según los hallazgos en la revista Developmental Science. Este estudio examinó la relación entre factores de pobreza durante la niñez y la memoria a corto plazo durante la adultez basados en una conexión previamente encontrada entre estos dos factores y el estrés crónico. Los investigadores se concentraron principalmente en hogares de bajos recursos.
 
Los niños de recursos más bajos frecuentemente comienzan la escolaridad con una desventaja frente a sus compañeros con respecto a sus habilidades académicas, como ser, las matemáticas y la lectura. Esto se debe a la diferencia de acceso a recursos a los que pueden acceder las familias en relación a materiales educativos y tecnológicos, la educación de los padres y el acceso a las terapias.
 
Los niños de hogares de bajos recursos frecuentemente deben confrontar factores de estrés psicológicos y físicos adicionales. Aquellos que logran tener mayor fortaleza frente a problemas como peleas familiares o un entorno poco adecuado pueden no sufrir consecuencias sobre su memoria a corto plazo (y a otros procesos cognitivos) en la adultez. Las habilidades de auto-regulación (controlar impulsos, seguir direcciones, y retrasar la gratificación) puede paliar algunos de los factores de estrés frecuentemente asociados a los hogares de bajos recursos.
 
Para probar esta hipótesis se recolectaron datos de niños y madres, comenzando desde el nacimiento del niño hasta llegar a los 17 años. Los participantes vivieron en situación de pobreza durante un período de tiempo prolongado, al menos desde el nacimiento hasta los 13 años. Se midió el nivel de estrés crónico de los niños a la edad de 9 y 13 años a través de varios exámenes y mediciones. Se midió entonces la memoria a corto plazo a la edad de 17 años, sometiendo a los participantes a un exámen que midió su habilidad de recordar secuencias de estímulos presentados en una tableta digital de cuatro cuadrantes (similar al juego electrónico de “Simón dice”).
 
Los hallazgos demostraron que los niños que demostraron tener mejores habilidades de auto-regulación durante la niñez fueron protegidos hasta cierta medida de los efectos negativos del estrés sobre su memoria a corto plazo. Sus habilidades de auto-regulación añadieron a sus habilidades de manejo del estrés y desplazó los efectos negativos crónicos del estrés sobre la memoria a corto plazo.
 
Algunas sugerencias para ayudar a aliviar el nivel de estrés en los niños pueden ser:
 
-  Permitir tiempo de juego libre. Los niños pueden estar saturados de responsabilidades escolares, tareas en el hogar y actividades extracurriculares.
-  La actividad física y el ejercicio diario pueden ayudar a aliviar el estrés.
-  Establecer líneas abiertas para la comunicación les permite saber que pueden contar con ayuda al momento de enfrentarse a problemas o en situaciones de estrés.
-  Buscar actividades que añaden a la felicidad del niños, como jugar juegos electrónicos, nadar, armar rompecabezas, puede despejar sus cabezas cuando comienzan a presentar signos de estrés.

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