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lunes, 13 de octubre de 2014

NEUROCIENTÍFICOS CALIFORNIANOS UTILIZAN LUZ PARA BORRAR RECUERDOS

Científicos del Centro de Neurociencias de la Universidad de California en Davis (EEUU) consiguió borrar recuerdos específicos en ratones utilizando la optogenética, que consiste en hacer incidir luz sobre las neuronas para controlarlas.


MEJOR ES OLVIDAR
Aveces los recuerdos quedan "grabados" en un rincón concreto del cerebro. De qué manera es lo que se dispuso a investigar un equipo de científicos del Centro de Neurociencias de la Universidad de California en Davis (EE.UU). Para ello apelaron a una técnica llamada optogenética, que básicamente consiste en hacer incidir luz sobre ciertas células de tejidos vivos (entre ellas, las neuronas) para controlar eventos específicos. 

Según describe el sitio Tendencias21, durante unos 40 años, los neurocientíficos han teorizado que la recuperación de recuerdos episódicos -recuerdos de lugares y de eventos específicos- implica una actividad coordinada entre dos regiones del cerebro: la corteza y el hipocampo. Los científicos Kazumasa Tanaka y Brian Wiltgen, junto a sus colaboradores, usaron la optogenética para probar esta hipótesis.

Para ello, utilizaron ratones genéticamente modificados de manera que, cuando se activaban sus neuronas, estas brillaban con fluorescencia verde. Al mismo tiempo, dichas neuronas expresaban una proteína que permite desactivar con luz a las células nerviosas.

De este modo, los científicos consiguieron dos cosas: por un lado, seguir con exactitud qué neuronas se activaron en la corteza y el hipocampo cuando los ratones aprendían y recuperaban recuerdos. Por otro, desactivar dichas neuronas con luz, dirigida hacia ellas con un cable de fibra óptica.

Resultados

Tanaka y Wiltgen demostraron que podían identificar las células que participaban en el aprendizaje de la relación entre un sitio y la descarga eléctrica; y que dichas neuronas se reactivaban cuando era necesaria la recuperación de esa memoria aprendida, esto es, cuando se recolocó a los animales en la jaula de la descarga.

Por otra parte, "apagando" a continuación con luz las células nerviosas específicas del hipocampo implicadas en la formación de ese recuerdo, lograron que los ratones perdieran dicho recuerdo y que, en consecuencia, perdieran el miedo a la jaula de la descarga.

Según explican los investigadores en un comunicado de la UC Davis, todo esto demuestra empíricamente por vez primera que la corteza cerebral no puede almacenar y recuperar los recuerdos por si sola, sino que necesita para ello de la ayuda del hipocampo.

Además, que desactivar otras células del hipocampo (diferentes a las fluorescentes o implicadas en el aprendizaje) no afectó a la recuperación de esa memoria.

Asimismo, los científicos consiguieron seguir a fibras que van desde el hipocampo a células específicas de la corteza cerebral; y ver cómo neuronas concretas presentes en la corteza estaban conectadas a la amígdala, una estructura del cerebro implicada en las emociones y en la respuesta de paralización por miedo, como la que sufrían los ratones cuando eran reubicados en la jaula donde anteriormente habían padecido la descarga.

En 2011, otro estudio realizado con optogenética reveló que la amígdala no solo está relacionada con el miedo sino también con la ansiedad: en él, investigadores de la Universidad de Stanford lograron identificar con precisión qué circuitos neuronales incrementan o reducen los comportamientos ansiosos, comentan.

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